Algunos excesos

Algunos comportamientos que pecan de exceso se nombran con términos en los que aparece el sufijo -on, veamos algunos:
Criticón Intensidad 2/5 se refiere a personas que solo saben hablar de los demás para criticar.

No seas tan criticón, nadie es perfecto.

En cambio, a alguien peleón Intensidad 2/5 es fácil provocarlo para que discuta.

Cálmate, ¡peleón!; yo solo te he dicho que no sabes aparcar.

A algunas personas les gusta mandar cosas a los demás; para calificarlos se utiliza mandón Intensidad 3/5sargento Intensidad 3/5 popular.

No seas tan mandona; yo no te digo lo que tú tienes que hacer.

Alguien que come mucho, sin medida, es un tragón Intensidad 2/5 o un tragaldabas Intensidad 2/5, ambos términos son del registro popular.

No pudimos probar ni un canapé; el muy tragón se los comió todos.

Llorón se aplica a los bebés que lloran mucho.

De pequeño tú eras bastante llorón, pero tu hermano no lloraba nunca.

Lloricón Intensidad 2/5 y llorica Intensidad 1/5, en cambio, califican a los niños que utilizan el llanto para salirse con la suya: que les compren regalos, no comer lo que no les apetece…

Te compraré la bici, pero no seas lloricón.

A un niño pequeño (bebés) que usa pañales se le puede llamar cariñosamente meón o cagón, aunque estos términos dirigidos a adultos sí pueden ser muy ofensivos.

El meón este nos ha hecho parar cinco veces; no llegaremos a Zaragoza ni mañana.

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